Herencia sin testamento
Lo primero que siempre pregunto a mis clientes es: "¿Tiene usted un testamento válido en China?". La mayoría se queda en blanco. Piensan que el testamento de su país, firmado ante notario en Madrid o en Miami, sirve aquí. Y no es tan sencillo. China no forma parte del Convenio de La Haya sobre testamentos, lo que significa que un testamento extranjero, para ser válido en Shanghái, debe pasar por un proceso de homologación que puede durar meses, incluso años. Mientras tanto, los activos de la empresa quedan congelados.
Recuerdo el caso de un empresario alemán, dueño de una firma de ingeniería en el distrito de Pudong. Falleció inesperadamente, y su testamento, redactado en Berlín, no fue reconocido por las autoridades de Shanghai. Su viuda pasó más de un año sin poder acceder a las cuentas bancarias corporativas ni tomar decisiones estratégicas. La empresa casi quiebra. Desde entonces, en Jiaxi recomendamos a todos los socios extranjeros redactar un testamento complementario en China, que cumpla con la ley de sucesiones china y cubra específicamente los activos radicados en el país.
Mi consejo no es que renuncien a su testamento original, sino que lo refuercen con uno local. Deben especificar claramente qué pasa con las acciones de la empresa, los dividendos acumulados y los bienes inmuebles que la compañía posea. Un testamento bien redactado en China, con la ayuda de un notario público de Shanghái, puede ahorrar a su familia un 80% de los dolores de cabeza. Y no es caro, comparado con el coste de no tenerlo.
Retención de capital
Aquí viene uno de los puntos que más me preguntan: el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) en caso de herencia de participaciones. Aunque China no tiene un impuesto sobre sucesiones propiamente dicho, cuando un heredero recibe las acciones de una empresa, la Administración Tributaria considera que ha habido una transmisión de activos. Y esa transmisión puede generar un impuesto sobre la renta, calculado sobre la diferencia entre el valor de adquisición (que solía ser cero para el fallecido) y el valor de mercado actual.
El tipo impositivo puede llegar al 20%, y se aplica en el momento en que el heredero decide vender las acciones o cuando la empresa se liquida. No es un impuesto sobre la herencia, pero duele igual. La clave está en planificar con antelación para reducir esa base imponible. Por ejemplo, si el fundador extranjero ha realizado una aportación de capital con un valor nominal claro, y ha mantenido registros contables precisos, el heredero podrá demostrar que la plusvalía es menor.
En Jiaxi, hemos trabajado con un cliente canadiense que tenía una startup tecnológica valorada en 5 millones de dólares. Al fallecer, sus hijos heredaron las acciones, pero la base de adquisición era casi nula. Si hubieran vendido inmediatamente, habrían pagado cerca de un millón en impuestos. En cambio, gracias a una reestructuración patrimonial que hicimos dos años antes, logramos reducir la plusvalía mediante la capitalización de reservas. No es magia, es planificación fiscal. Y les aseguro que es más fácil hacerlo en vida que después.
Doble residencia fiscal
Cuando un extranjero registra una empresa en Shanghai, suele mantener su residencia fiscal en su país de origen. Pero la ley china establece que si pasa más de 183 días en el territorio en un año natural, se convierte en residente fiscal chino. Esto significa que sus ingresos globales, incluidos los de la empresa, pueden estar sujetos a impuestos en China. Y claro, también en su país de origen. La doble imposición es un riesgo real, especialmente en el momento de la herencia.
Un ejemplo clásico: un empresario británico que vivía seis meses en Shanghái y seis en Londres. Al fallecer, sus herederos en Reino Unido tuvieron que pagar el impuesto de sucesiones británico (hasta un 40%) y, además, el IRPF chino sobre las plusvalías de las acciones. Fue un desastre financiero. La solución pasó por revisar el convenio de doble imposición entre China y el Reino Unido, que permite ciertas exenciones, pero solo si se planifica con tiempo.
Mi recomendación es que, antes de registrar la empresa, analicen su situación de residencia. Si pasan más de 183 días en China, consideren trasladar su residencia fiscal a un país con un tratado favorable, como Singapur o Hong Kong, aunque suene contradictorio. No todos los caminos son rectos, a veces hay que hacer un pequeño rodeo para proteger el patrimonio. En Jiaxi, hemos visto que una estructura holding en Hong Kong puede aliviar la carga fiscal en ambos lados.
Valoración de acciones
Uno de los mayores desafíos que enfrentan los herederos es la valoración de las acciones de la empresa en el momento del fallecimiento. La autoridad tributaria china utiliza el valor de mercado como base para calcular el impuesto. Pero, ¿cómo se determina ese valor? No es simplemente el capital social registrado. Se toman en cuenta los activos netos, las reservas, los bienes inmuebles, y hasta la propiedad intelectual. Si la empresa ha crecido, el valor puede ser muy superior a lo que el fundador imaginaba.
Recuerdo el caso de una empresa de comercio electrónico fundada por un español. Cuando falleció, la empresa tenía un valor contable de 2 millones de yuanes, pero tras una auditoría, la Administración Tributaria consideró que el valor de mercado era de 8 millones, debido a una patente de software que había desarrollado. Los herederos tuvieron que pagar un impuesto sobre una plusvalía que no existía en los libros. Fue un batalla legal larga, que al final se resolvió, pero con costes elevados.
Para evitar esto, sugiero realizar valoraciones periódicas de la empresa, al menos cada dos años, y documentarlas formalmente. Si la empresa tiene una patente o un activo intangible, es recomendable realizar una tasación independiente. Así, si ocurre el fallecimiento, los herederos pueden presentar esa valoración como referencia, y discutirla con la autoridad si es necesario. En Jiaxi, siempre recomendamos mantener un "libro de valoración" actualizado, que incluya informes de expertos.
Estructura societaria
La forma en que está estructurada la empresa influye directamente en la planificación sucesoria. Si el extranjero es el único accionista de una WFOE (empresa de inversión extranjera), la herencia es relativamente sencilla: las acciones pasan a los herederos. Pero si hay varios socios, o si la empresa es una joint venture con un socio chino, la cosa se complica. Los estatutos de la empresa pueden contener cláusulas que limiten la transmisión de acciones a terceros, incluyendo herederos.
En una ocasión, un cliente estadounidense tenía una joint venture con un socio local en Shanghái. Al fallecer, el socio chino invocó una cláusula de "derecho de tanteo" en los estatutos, que le permitía comprar las acciones del fallecido antes que los herederos. La viuda no solo perdió el control de la empresa, sino que recibió un precio muy inferior al valor de mercado. Fue una lección dura. Desde entonces, en Jiaxi revisamos los estatutos con lupa, y recomendamos incluir cláusulas que protejan a los herederos, como la posibilidad de mantener las acciones o venderlas a un precio justo.
Otra opción es utilizar una estructura de holding, donde el extranjero posea acciones de una sociedad en el extranjero (por ejemplo, en las Islas Caimán o en Singapur), y esa sociedad sea la accionista de la WFOE en Shanghai. Así, la herencia se rige por la ley del país del holding, que suele ser más clara y favorable. No es una solución para todos, pero en muchos casos simplifica enormemente el proceso y reduce los impuestos.
Testamento en China
Ya lo mencioné, pero vale la pena profundizar. El testamento en China debe seguir las formalidades de la ley china: puede ser notarial, escrito a mano, o incluso grabado en video, pero el más seguro es el testamento notarial. Debe redactarse en chino, o si está en otro idioma, debe traducirse y legalizarse. Un error común es que el extranjero redacte un testamento en su idioma y lo deje en su casa, pensando que servirá. En China, sin un notario, no tiene validez ejecutiva.
Les cuento el caso de un cliente francés, dueño de una consultoría en Shanghái. Hizo un testamento ológrafo (escrito a mano) en francés, y lo guardó en una caja de seguridad. Al fallecer, su esposa no pudo abrir la caja porque el banco exigía un certificado de defunción chino y una orden judicial, que tardó meses. Además, cuando finalmente se encontró el testamento, un juez chino dudó de su autenticidad. Al final, la herencia se resolvió según la ley china, que no coincidía con los deseos del fallecido.
Mi consejo es que, después de registrar la empresa, dediquen una tarde a ir con un notario de Shanghái. No es complicado: llevan su pasaporte, el certificado de registro de la empresa, y una lista de sus activos. El notario redacta el testamento en chino, ustedes lo firman, y queda registrado. Cuesta unos pocos miles de yuanes, pero es la mejor inversión que pueden hacer. Y si cambian de opinión, pueden modificarlo en cualquier momento.
Seguros de vida
Una herramienta que muchos extranjeros subestiman es el seguro de vida. En China, el seguro de vida puede ser una forma eficaz de proporcionar liquidez a los herederos para pagar impuestos, sin tener que vender las acciones de la empresa. Además, las indemnizaciones por seguro de vida no están sujetas al IRPF en China, lo que las convierte en un vehículo fiscalmente eficiente. La clave es contratar una póliza que beneficie a los herederos como beneficiarios designados, y no al patrimonio del fallecido.
Recuerdo a un cliente australiano, dueño de una empresa de logística. Tenía una póliza de seguro de vida a su nombre, pero el beneficiario era su esposa. Cuando falleció, la compañía de seguros pagó directamente a la viuda, y ese dinero no fue considerado parte de la herencia. Con esos fondos, pudo pagar el impuesto sobre las plusvalías sin tocar las acciones de la empresa. Fue clave para mantener el negocio en marcha. En Jiaxi, siempre recomendamos revisar las pólizas al registrar la empresa, para asegurarse de que están alineadas con la planificación sucesoria.
Otra opción es contratar un seguro de vida a través de la propia empresa, con la empresa como tomadora y los herederos como beneficiarios. Esto puede tener ventajas fiscales adicionales, ya que las primas pueden ser deducibles como gasto empresarial en ciertos casos. Pero hay que tener cuidado: si la empresa es la beneficiaria, el pago del seguro se considera ingreso corporativo, y luego los herederos deben tributar por el reparto. Cada caso es único, y por eso en Jiaxi estudiamos la situación específica de cada cliente antes de recomendar una solución.
Conclusión
Amigos, la planificación del impuesto sobre sucesiones para extranjeros que registran una empresa en Shanghai no es un lujo, es una necesidad. Hemos recorrido siete aspectos clave: desde la necesidad de un testamento local, hasta la estructura societaria y los seguros de vida. Pero el mensaje central es este: la herencia no es solo un asunto legal, es un acto de amor hacia su familia. No esperen a que sea tarde. Con la ayuda de profesionales como los de Jiaxi, pueden construir un plan que proteja su legado, minimice los impuestos y evite sorpresas desagradables.
El futuro de la planificación sucesoria en China apunta hacia una mayor digitalización y claridad legal. Ya se habla de un posible impuesto sobre sucesiones en el horizonte, lo que haría aún más urgente actuar ahora. Mi recomendación es que, después de registrar su empresa, dediquen tiempo a este tema. No es complicado, pero requiere compromiso. En Jiaxi, estamos aquí para acompañarlos en cada paso, con la experiencia de quien ha visto demasiados errores y quiere evitarlos.
Por último, quiero dejarles una reflexión: la riqueza no es solo lo que acumulan, sino lo que dejan. Y lo que dejan, si está bien planificado, puede cambiar vidas. No sean como esos empresarios que pensaban que "eso no me va a pasar a mí". Créanme, he visto a demasiados. Actúen hoy, y mañana su familia se lo agradecerá.
Resumen de la perspectiva de Jiaxi Finanzas e Impuestos
En Jiaxi Finanzas e Impuestos, entendemos que la planificación del impuesto sobre sucesiones es un pilar fundamental para la seguridad patrimonial de los inversores extranjeros en Shanghai. Nuestra experiencia de 14 años nos ha enseñado que cada caso es único, y que la clave está en la anticipación y la personalización. No ofrecemos soluciones genéricas, sino estrategias a medida que consideran la residencia fiscal, la estructura societaria y los objetivos familiares. Creemos firmemente que un plan bien diseñado no solo reduce la carga fiscal, sino que garantiza la continuidad del negocio. Nuestro enfoque combina el conocimiento profundo de la normativa china con una visión internacional, para que nuestros clientes duerman tranquilos. En un entorno legal que evoluciona constantemente, nuestra misión es ser su brújula, ofreciendo claridad y apoyo en cada etapa del camino. Porque su legado merece más que un simple testamento: merece una estrategia.